
Llevo una estrellita en el corazón
deslustrada, oxidada, opacada,
remendada con alambre,
recortada de las notas de una vieja canción.
Con cinco puntas imperfectas,
que me clavan el pecho, que provocan ardor.
Redibujada con plumón y tiza,
parchada con papel y sal,
raspada, arrugada, transparente
casi tan indeleble como la hiel.
Moreteada por los golpes,
con dos esquinas quebradas,
ondulada por el viento.
Apuntando siempre al sur,
recordando de donde vengo,
de donde soy,
de aquellas calles de polvo, piedras y perros,
de autos viejos, muertos y deshuesados,
de las ventanas oscuras,
de los techos de zinc oxidado.
La encontré de niño,
botada, llena de tierra,
desesperada por entrar en el bolsillo de mi camisa,
bien cerquita de la ilusion.
A veces brilla y me deslumbra,
a veces se apaga y me entristece,
otras veces me deja vivir sin pedir nada,
y las menos se quiere ir volando para brillar bien alto en el cielo.
Llevo una estrellita en el corazón
es el único recuerdo que guardo de mi infancia,
no la vendo, ni la presto,
no la cambio,
no vale mucho, mas bien vale casi nada
pero cuando mas te necesito,
me recuerda que el pasado no tiene olvido,
que no siempre se tiene lo que se quiere.
y si estoy perdido por ahí,
es la única pequeña luz que me guía
con un pequeño soplo de esperanza.
By York

