cada vez que me pierdo,
cada vez que alguna me rompe el corazon,
vuelvo a ella,
a perderme en su melena,
a enredarme en su pelo.
Me abriga en sus sábanas,
me cobija entre sus pechos.
En esos días que la derrota llama a mi puerta,
ella me nombra,
ella me cura,
ella me cena y me desayuna,
y sin querer se le entrecuela por los labios
un te quiero sin esperanza.
Dice que se llama consuelo,
y en su cuerpo me hice hombre,
y en su cama descubrí el sabor de la piel de una mujer,
sus muslos son el antejardin de una flor escondida y dulce,
su ombligo la luz del mas oscuro de mis días,
sus manos el terciopelo que sella las heridas mas profundas,
suaviza los moretones del alma,
su boca calma la sed de estos labios desamparados.
En su aroma se olvida todo lo que no se tiene,
el corazon se calma,
el cuerpo se adormece,
y despertar desnudo a su lado
es olvidar el día a día en una cama infinita.
Quedarme en su vida seria mi gran error,
solo me prefiero recordarla cada vez
que alguna me deja el corazon roto,
para perderme en su pelo,
para buscar su consuelo.
By York


