jueves, septiembre 13, 2007

Esta noche contigo

Que no arranquen los coches,
que se detengan todas las factorías,
que la ciudad se llene de largas noches
y calles frías.

Que se enciendan las velas,
que se cierren los teatros y los hoteles,
que se queden dormidos los centinelas
en los cuarteles.

Que se mojen las balas,
que se borren las fotos de las revistas,
que se coman a besos a las colegialas
a los artistas.

Que se toque la gente,
que no lleguen los trenes a la frontera,
que sean cariñosas con los clientes
las camareras.

Porque voy a salir esta noche contigo
se quedarán sin beatas las catedrales
y seremos dos gatos al abrigo
de los portales.

Que se enfaden las flores,
que vuelven las cigüeñas al calendario,
que sufran por amores los dictadores
y los notarios.

Que se muera el olvido,
que se escondan las llaves de los juzgados,
que se acuerde Cupido de los maridos
abandonados.

Cuando llegue por fin mi mensaje
a tus manos, en la gasolinera
vieja esperaré;
y tomaremos juntos al abordaje
la carretera
que te conté.

Dejaremos colgada
la caprichosa luna sobre los cines
y las estatuas públicas derribadas
en los jardines

Joaquin Sabina

La canción de las noches perdidas

Esta es la canción de las noches perdidas
que se canta al filo de la madrugada
con el aguardiente de la despedida,
por eso suena tan desesperada.
Ven a la canción de las noches perdidas
si sabes que todo sabe a casi nada,
a carrera en los leotardos de la vida,
a bola de alcanfor dormida en la almohada…
Y tiene nombre de mujer
como la soledad como el consuelo,
los fujitivos del deber
no encuentran taxi libre para el cielo.
Esta es la canción de las noches perdidas,
lleva un crisantemo ajado en la solapa,
se sube a la cabeza como ciertas bebidas,
se pega a la desilusión como una lapa,
canta la canción de las noches perdidas,
quema como el gas azul de los mecheros,
sirve para echar vinagre en las heridas,
miente como mienten todos los boleros.
Y tiene nombre de mujer
como mi corazón, como tu olvido,
los fugitivos del deber
no tienen más amor que el que han perdido.
Esta es la canción de las noches perdidas
si quieres te la cambio por un rato en tu cama,
hierve como el ruedo en tardes de corrida,
va como los besos en los telegramas.
Y tiene nombre de mujer
como la libertad, como la nieve,
los fujitivos del deber
cogen su maldición y se la beben

Joaquin Sabina

Ella

Ella junta corazones en una cesta,
los madura al sol,
los reposa en salmuera.
Los seca con la brisa fresca de la primavera,
los que se lleva el viento,
nunca los recupera,
Ella los cuenta de dos en dos,
los decora con una flor,
y los guarda en viejas botellas de anís y vinagre,
o a veces los dobla en cuatro partes
y como hojas secas
los esconde en los libros viejos del estante.
Ella canta una melodía y camina,
indiferente a cada corazón que la mira,
lleva la boca llena de alegría,
y en su sonrisa puedes ver el cielo,
el reflejo de las flores,
el color de la mañana,
una estrella dorada,
y el océano infinito.
Si te encuentras con su mirada
sentirás que se te escapa el alma de un giro,
como remolinos revolviendo el pecho,
y un ataque de suspiros.
Te robara el sueño y
despertaras temprano cada día,
pensando solo en ella.
Rogaras al cielo
que te nombre,
que te busque entre la gente,
que note si estas ausente,
que te saque el corazón,
y lo tienda al sol
aunque lo olvide ahi para siempre.

By York

Loser

Estoy nervioso,
me como las uñas,
doy tres vueltas por el cuarto,
miro por entre la persiana.
Transpiro.
Bajo y compro cigarrillos,
los abro, enciendo uno y lo apago,
miro la tele,
me siento,
suspiro.
Una bocanada de aire y humo
se aloja en mis adentros.
Escribo,
arrugo papeles,
delineo dibujitos por las orillas de las hojas,
quedan pocas,
quizá necesite mas,
busco monedas en los bolsillos vacíos,
miro el piso,
olvido lo del papel,
voy al baño,
me mojo la cara,
me encuentro con un espejo
que nunca miente,
me hablo,
me respondo,
cuando aprenderé,
que con el amor,
siempre voy a perdedor

By York

martes, septiembre 11, 2007

Ya no hay quien me escriba

Ya no hay quien me escriba,
ni mensajes en el celular,
ni en las orillas de los libros,
ni en la humedad de las ventanas,
ni en la arena de la playa,
ya no hay quien me escribirá,
ni en las portadas de los discos,
ni en el reverso de los boletos
tampoco encontrare tus lineas
escondidas entre las hojas amarillas de los cuadernos.
ni en la pared de casa,
ni sobre el papel mural.
No me escribira como esa vez
con un trozo de tiza
demarco su inicial y la mía
que solo la borro la lluvia.
Ya no me dibujara mas con saliva
un corazón de cupido sobre el pecho,
ni tendré trocitos de sus poemas
en la bandeja de entrada de mi mail,
ya no encontrare sus palabras decoradas,
por detrás de las fotos,
ni un te quiero tatuado con un lápiz sin tinta
en la mesa de la cocina.
Ya no hay quien me escriba,
se ha llevado con ella su pobre y pequeña poesía,
su sincero sentir hecho prosa y rima
su amor transparente como tinta de deseo,
su caligrafia que se delinea al ritmo de los latidos
que nunca valore tanto como hoy
que ya no la tengo.

By York

Amandote

Amarte con el sol en contra,
contra las mareas bravas,
con el viento soplando fuerte la cara,
Amarte con el fuego en los pies,
con el alma escapandose por las rendijas del pecho.
Queriendote con el mundo en contra,
con las voces mudas
y un arpegio de sollozos.
Amarte de la manera más imposible,
con las jaurías ladrando,
y los golpes mudos en las piernas,
Amandote sobre las barreras,
sobre el camino de espinas,
Saltando el acantilado,
Subiendo la colina,
resbalando en el barranco,
con la muerte persiguiendonos,
pero nunca soltando tu mano.

By York

La culpa

La culpa la tienen tus ojos,
tu boca envenenada,
tu mirada de gata en celo,
tu piel blanca, joven y perfumada a hierba buena,
La culpa la tiene tu ombligo,
tu cintura, tu pubis, tus muslos.
tu cuerpo entero,
deseo hecho carne,
carne hecha belleza.
La culpa la tiene tu mirada,
tus cejas que se delinean,
tu pelo rizado.
La culpa la tienes tu.

By York

lunes, septiembre 10, 2007

Que no amanezca

Tus prendas esparcidas por el piso,
tu blusa blanca sobre la silla,
la cartera revuelta y olvidada,
el teléfono apagado sobre la mesita de noche,
la persiana entreabierta,
tus ojos cerrados y tenues,
tus suspiros sobre mi almohada,
y mis brazos aferrados a tu cuerpo,
y yo acurrucado, respirando
el perfume dulce que se esparce por toda la habitación,
tu aroma de ángel,
tu cabello ondulado sobre mi cara,
tu figura dibujada sobre la cama,
dormida con la inocencia que duerme una niña.
Que bellos son tus rasgos que decoran esta noche
que mágicos estos minutos que tanto espere.
No quiero dormir para contemplarte hasta el amanecer
para no despertar de esta noche, que ojalá sea eterna
Mañana no te contare que espere hasta perder las esperanzas,
que le mentí mil veces a la ilusión para que no se desilusionara,
y que cuando casi te daba por perdida,
te encuentro dormida a mi costado.
Que el sol no se despierte
que nadie golpee a la puerta
que no quiera irse esta noche,
que las estrellas sigan en su festín de luces
en el oscuro cielo.
que nadie intente quitarme este pequeño momento,
por que mañana de seguro
lo pensaras mejor y no sabrás como decirme,
que todo fue un error.

By York