Llevo este traje de algodon,
la mortaja triste y melosa de la pena,
llevo lo profundo de tus ojos clavados en mi pecho,
y la traicion constante entre lo que pienso y lo que digo,
llevo el silencio amarrado a mi boca cuando decido a quererte,
llevo la voz razguñada, la piel hinchada,
un nudo ciego en la garganta.
LLevo la sequedad de un mar de lagrimas,
la forma inusual del deseo que provoca el croquis de tu boca,
llevo esta ropa sin lavar y humeda,
llevo todo en mi mochila negra engrapada a la espalda,
llevo el sudor de caminar bajo las estrellas,
el reflejo de los espejos,
el golpe seco de no entender todo lo verdadero,
No hay cobijo bajo las farolas,
para este niño perdido de noche,
que busca la luz que se destiñe entre todo.
No debo ser tan feliz, ni tan desgraciado,
no puedo cruzar los caminos que no he trazado,
por que simplemente no los encuentro,
llevo descalzo los pies,
el cuerpo enrollado con alambre,
oxido en los sentimientos, mugre en el corazon
que puedo ofrecerte si estas tan en lo cierto,
no tengo nada, ni soy nadie,
solo este cumulo de gritos desesperados que no escuchas,
este frio amoratado en los labios,
que no entibias, que no buscas
cuando en la noche hasta yo mismo me abandono,
cuando quedo tan solo,
cuando pierdo las partidas, las llegadas y el lugar en la fila,
cuando no juego a nada y la nada es mi reino,
cuando me trabo los dedos para ver si realmente siento,
cuando me pudro de a poco,
gramo a gramo en este infierno que no lo soporta ni el diablo
es un agujero oscuro desolado y frio,
en el cual no querrias quedarte.
By York