jueves, abril 12, 2007

Tu

Esa noche que te conocí,
no a ti, sino a la otra,
que lleva tu mismo nombre,
tu misma piel,
tus mismos zapatos color turquesa,
A ella que besa con la dulzura,
de los labios de miel
la boca de carrusel y lengua de fresa.
A aquella que mira como tu
pero se muestra tal cual es,
que se sienta sobre los pies,
y dibuja sobre el mantel mariposas y diamantes.
A esa otra que es casi como tu,
pero no eres tu,
que logra ver en mis ojos todo lo escondido
y que tres pasos mas alla
enciende la luz que apagaste tu
en lo profundo de mi pecho.
A esa que con un suspiro de niña,
rompe el hielo, domina los mares y calma los sufrimientos
Aquella que se parece demasiado a ti
que no sabe expresarse con palabras,
pero dice todo con un gesto,
me susurra al oído,
me anuda a su respiro,
me envuelve por completo.
A ella que eres casi tu,
pero se entrega a corazón abierto,
vine esta noche a verla
pero fuiste tu la que abrió la puerta,
dile que espero su llamada
ella habla como tu,
viste como tu,
se llama como tu,
pero no eres tu,
ella es otra
la conocí una noche como esta,
estaba triste,
me invito a pasar,
no estabas tu,
era solo ella y yo.

Vacio

Tu aroma de color,
el rosado de tus mejillas,
el incendio de tu pecho,
el infierno de mi corazón,
la sonaja de tus pasos,
el ensueño que se pierde,
la desilusión que termina en el fondo de los vasos,
el reflejo de mi pena,
la fotocopia del alma,
las cicatrices desteñidas,
la ceniza de los calendarios,
la prisa de los días,
la muerte sobre la espalda,
la vida en una mochila,
los ciegos con espadas,
las lagrimas hechas lluvia,
un libro cerrado por el desgano,
unos sueños olvidados por las pocas lukas,
un candelabro, una hoja muerta de envidia,
de no escribir en ella un par de buenos versos,
por no poder zurcir ni media linea,
por no tenerte a mi lado,
por no pegar dos rimas,
tu carita de niñita triste,
la amarga sensación del payaso,
la carcajada sin gracia,
el vacío, siempre el vacío.

By York

Soy un ladron...

Soy un ladrón,
robo poesías,
lineas de otros,
inspiración, melancolía,
robo el lenguaje de la palabra,
verbos, frases, rimas,
hurto vocales, consonantes,
puntos y comas.
Soy un ladrón
robo melodías, música,
claves de sol y de fa,
canciones, partituras,
afano letras, inspiración,
negras, corcheas y fusas.
desafinadas interpretaciones de la vida.
Soy un ratero,
apaño trazos, dibujos, colores,
que no nacen de mi talento,
arrebato elogios, críticas,
colores, tipografías, altas, bajas,
fotografías, ilustraciones,
y todo lo que se acerca a mi vista,
pero no puedo aunque trato cada día
de robar un latido de tu corazón.

By York

miércoles, abril 11, 2007

WALKING AROUND

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.

Pablo Neruda

martes, abril 10, 2007

Gran frase

A las mujeres una insignificancia las atrae,
y un cumplido las espanta....

Raymond Quatorze