
Estaba oscuro,
el camino, la ruta,
los tropezones repetitivos,
con una y otra vez sin aprender,
con los ojos vendados,
voy haciendo camino,
por una vereda deshuesada,
desmoronada de tanto repisar las mismas huellas,
el mismo circulo de ruta con espinas afiladas
y pies descalzos.
Estaba oscuro como
el lado que no te muestro de mi corazon
y el dolor y la mugre que se infecta en la piel,
la lagaña en los ojos,
el olor del desaseo,
tanto tiempo en mi condena
con el corazon ciego
con un sollozo que
aprieto bien fuerte entre los labios.
Miro la penumbra
y tras aquellos arboles
se dibuja a lo lejos la suave figura
que me espera para regalarme la
tenue luz del dia.

