Cualquier dia todo parece que estubiera bien, bien la mañana, bien el saludo a la mujer de la esquina, bien el paso semi apurado hacia la oficina, bien. Bien la primera sonrisa frente al vidrio del metro, bien estos años que me han transformado en un ser semiobeso, calvo y con estas arrugas que van adueñandose de mi rostro, sin ninguna verguenza. Bien, todo parece tan bien, tan claro y puro, tan silenciosamente pulcro. Las canas en mi barba, el brillo de los ojos, el deseo incontenible que la hermosura ajena de aquella mujer, caiga en mis brazos.
Bien, todo parece tan bien como para opacarlo, Todo flota y fluye en perfecto estado, como programado, como un ensamble de piezas, que se van acoplando sin derecho a error, sin un mal calculo. Talvez cuando acabe el dia y muera sobre la mar de valparaiso, mi mente cansada por la perfeccion, se deje llevar y suelte estos numeros que llevo colgando en la chaqueta y este informe y este papel timbrado y estas copias por triplicado y me suba a cualquier micro, bus o colectivo que me lleve lejos de esta rutina, de este morir lentamente cada dia, de este esperar que se venga alguna enfermedad y tener que lidiar con pastillas cada cuatro horas, medir la presion, que el corazon no te aguanta, que la el buen vivir casi te mata y que por fin comprenda, que la vida sin inperfecciones, es solo un error del destino.
lunes, octubre 09, 2006
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